La Paciencia de un fumador de puros
El director de la fábrica
grita, furioso:
"Señor Pérez! Usted cuando era aprendiz
robó plata de la caja; como ayudante vendió
patentes a
la competencia; como jefe estuvo
de amoríos con mi señora...
¡y ahora
lo encuentro fumándose mis Cigarros
Don Ursulo!
¡Le
advierto! ¡La primera torta o macanita que
me haga...
a la calle!"